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Llámame perfeccionista, pero…

Lo acepto, soy una perfeccionista cuando se trata de la redacción de textos. A menudo me descubro localizando faltas de ortografía en las cartas de los restaurantes, en los carteles por la calle o en anuncios publicitarios en los medios. Analizo errores gramaticales, corrijo la puntuación en las frases y soy muy meticulosa en los temas relativos a la escritura… y no puedo evitarlo.

Por ello, no consigo entender cómo la página web oficial de un organismo como el Govern de la Generalitat puede publicarse con errores tan elementales de traducción en inglés. El Govern cuenta con un departamento de comunicación y por eso no puedo concebir que no se haya revisado el texto antes de publicarse. Es evidente que el traductor automático es una buena herramienta, pero que sirve como base para que un lingüista, especialista en comunicación o traductor revise y corrija el texto. Podría entender que hubiera un error de ortografía o de expresión gramatical, pero publicar toda una página web en inglés sin revisión alguna demuestra no sólo falta de profesionalidad sino que daña la imagen de los que nos dedicamos a la comunicación desde hace tiempo, y por supuesto, del Govern. Personalmente me provoca una indignación que no puedo expresar con palabras, y no quisiera imaginar qué pasaría si hiciera algo parecido con los textos de mis clientes.

Os dejo links de algunos medios que se hicieron eco de la noticia, centrándose sobre todo en anécdotas en la traducción de los nombres propios, como el del Presidente Mas por President More:

http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/the-president-more-1736645

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/05/02/catalunya/1335960769_137276.html

La jodida historia de amor o la historia de amor jodida

Si os he de ser sincera, al principio, la figura del blogger me pareció un poco freak porque, al fin y al cabo, cualquiera podía escribir sobre cualquier afición y no por esto lo debíamos considerar “periodismo”. Craso error influencia de viejas tradiciones de mi sector profesional, supongo… me retracto humildemente de esta opinión.

Ellos son, sin duda, prescriptores de marcas y productos, auténticos eruditos y líderes de opinión. Tanto es así, que algunos de los medios, llamémosles “tradicionales”, han fichado a bloggers que hablan y dan su preciada opinión sobre temas de moda, de vida, de viajes , de cocina o de cualquier tema que se os pueda ocurrir.

Actualmente soy lectora asídua y confesa de algunos bloggs de distinta índole que me mantienen al día de temas de mi interés más allá de una noticia neutra.

Hace poco, en un recoveco de la plataforma de elle.es, descubrí un pequeño tesoro literario que se ha convertido en mi libro de cabecera. “Manual del buen vividor” escrito por el Guardián entre el centeno es un blog sobre la vida misma escrito con una exquisitez que me atrapa y me evade. Ya véis… literatura gratis, que puedes leer en cualquier sitio, que te acompaña en cualquier momento y enriquece el alma.

El último de sus posts es absotutamente delicioso. Para todos los que, alguna vez, nos hemos sentido así: Yo también puedo escribir una jodida historia de amor.