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Conversando con un bioquímico sobre el packaging

Conversando con un bioquímico sobre el packaging

No se podrían imaginar, ni en un millón de años, la ciencia que hay detrás de cada producto que ustedes encuentran en un supermercado, lo que conocemos como packaging.

Hace apenas unos días, en una reunión de trabajo tuve la oportunidad de hablar con un bioquímico. Un científico con bata blanca y un cierto aire a Einstein que se encarga a diario del control de producción de una fábrica especializada en los productos elaborados a base de fruta. Su obsesión por garantizar la conservación, trazabilidad y calidad de los productos le lleva a una obsesión casi enfermiza.

Mantenemos surrealistas discusiones sobre composiciones moleculares, microbiología o procesos técnicos para determinar los mensajes marketinianos en el diseño de packaging. Encontrar el punto medio entre lo que el consumidor entenderá cuando esté delante del lineal al leer la etiqueta de un producto y lo que un bioquímico quiere explicar es, créanme, una tarea difícil.

Entonces le hice la siguiente pregunta:

– Imagínate que quiero comprar un tarro de mermelada. Tengo dos opciones: por un lado puedo ir a un supermercado y comprar una mermelada tradicional de un sello multinacional. Esta mermelada habrá pasado por sistemas de control de procesos y trazabilidad, los aditivos están contemplados en el etiquetaje según la normativa, durante su elaboración se habrán tomado todas las medidas higiénicas inimaginables (atmósferas controladas, filtrajes de aire, detectores de metales, máquinas con visión artificial,  rayos X, limpiezas profundas, periódicas y pautadas al milímetro de las salas de producción, ropa especial y aséptica para el personal de las plantas, procesos de pasteurización, reglamentación estricta sobre el material de suelos y paredes, control de plagas continuas…) ¿no es así?

-Bien.

-Por otro lado puedo ir a un mercadillo tradicional de esos en que los artesanos venden tarros de mermelada casera, cerrados al baño maría y etiquetados con una preciosa etiqueta escrita a mano. Porqué la cultura “eco”, que desde hace años está arraigando en la sociedad, ha calado también en mí.

-Ahá.

Si comparo los dos tarros de mermelada puedo obtener mucha información (perdón, toda la información) acerca de la mermelada del supermercado. En cambio, de la otra no sé prácticamente nada. ¿Qué garantías de higiene se usaron durante su elaboración? ¿Cómo sé de dónde procede la fruta o qué sulfatos se utilizaron?

-Bueno. Es que no lo sabes. Pero es una compra emocional.

Y aquí les dejo. Tomen sus propias conclusiones y ya me contarán…

Entonces… me acordé de Juno

Ayer tuve la suerte de asistir, como responsable de comunicación de IDtrack, a un Focus Group. Estuvimos cerca de 3 horas reunidos con directores de Logística y Supply Chain de grandes corporaciones del sector alimentario que debatían acerca de las garantías de trazabilidad que las marcas ofrecen al consumidor.

Sentado a mi lado, estaba el representante de Sunny Delight. Un tipo simpático con el que estuvimos hablando divertidos mientras esperábamos el comienzo de la sesión. Cuando se presentó, le di la mano y le saludé y… entonces, me acordé de la película JUNO. Tal vez porque era una conversación distendida le comenté que no era consumidora de su producto pero que, cada vez que veía “su zumo” en los lineales, me acordaba de la melodía y la escena de comienzo de la película ganadora de un Oscar en 2007.

Si tuviera que dar un ejemplo sobre product placement (ubicación de producto), ese sería un buen modelo por lo “encajado” que estaba el producto en el guión y por la repercusión que tuvo la película a nivel mundial. Os invito a ver la escena inicial con la banda sonora original.

Cuál fue mi sorpresa cuando mi interlocutor me dijo que Sunny Delight no esponzorizó el film. Los guionistas lo eligieron libremente y la marca no pagó por aparecer. Juno recuperó su presupuesto inicial de 6,5 millones de dólares en veinte días convirtiéndose en la película que ha recaudado más dinero en la historia de la distribuidora Fox Searchlight Pictures.

Y acabo con un fragmento del guión:

– “¿Cómo has producido suficiente pipí para tres pruebas de embarazo? ¡Es alucinante!”

– “Bebí así como tres toneladas de sunny delight (…) te estoy diciendo que estoy embarazada y tú, alucinadamente, como si nada”.