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Un café parisino en el eixample barcelonés

Joshéphine Bar&Restaurant es otro de los café parisino de nueva apertura en Barcelona que tenía ganas de probar…
está ubicado en la calle Pau Claris (en pleno cuadrado de oro de l’Eixample) y tiene una cuidada estética exterior e interior que me recuerda a los históricos cafés parisinos.

Colgadas de la fachada del restaurante se alinean macetas con flores (todo un respiro al gris del asfalto) y en su interior se conservan los suelos y columnas novecentistas de la finca. La iluminación tenue del local confiere al restaurante una atmósfera añeja y agradable. Al pedir la carta te plantean un enorme dilema: debes elegir la combinación de tres suculentas propuestas gastronómicas que te sirven en un mismo plato.

Cocina fundamentalmente mediterránea cocinada y combinada con acierto, la oferta de tartas caseras y la estética son, sin duda, sus puntos fuertes.

Los puntos débiles: las mesas están muy pegadas las unas a las otras y no permiten hacer reservas.
Aún así,… lo recomiendo y yo volveré.

Un café en Starbucks

Bajo mi oficina hay un Starbucks. De vez en cuando, me encanta llevarme el ordenador y sentarme en una confortable sillón para preparar una reunión mientras saboreo un té humeante y un bollito de canela.

Siempre me ha parecido que Starbucks innovó el concepto de las cafeterías. Consiguieron que en cualquier parte del mundo te sientas como en casa, fomentan que puedas trabajar o estudiar en ellos, puedes prepararte el café a tu gusto y es uno de los pocos lugares en que no te sientes incómodo si estás solo/a.

Lo que no sé es si es un negocio generacional. Es decir, siempre veo a gente joven y, de hecho, mi madre los odia. –¿Por qué vociferan tu nombre para servirte el café? ¿Y por qué te lo sirven en vasos de papel? me pregunta con disgusto alguna vez que hemos charlado en alguno de sus locales.

Quizás mi generación, la de los treinta y tantos, valoramos el que nos dejen en paz, nos ofrezcan wifi y nos dejen sentarnos en un mullido sillón mientras suenan notas de jazz. O quizás, simplemente, nos atrapen las estrategias de marketing…